RINCÓN DE ENTREVISTAS | JUAN SOLÉ, el cartero del Carmel

 

ada<<El Carmel siempre estuvo olvidado por la Administración>>

Tiene cincuenta años y a los catorce empezó a trabajar en el Mercat del Carmel y de repartidor de publicidad. Ahora, lleva más de tres décadas recorriendo las calles y buzones del Carmel y todo el mundo lo conoce como ‘Juanito el cartero’.

 ¿Cuándo empieza como cartero?
A los 17 años eché los papeles para entrar en Correos y a los 18 me tuve que ir al servicio militar. Cuando llegué, automáticamente al siguiente día fui a pedir trabajo y desde entonces hasta ahora trabajo de cartero.

Más que cartero, “Juanito el cartero”, ¿no es así?
Sí, efectivamente. Desde pequeño en mi casa, mis amigos y gente del barrio siempre me llamaron Juanito, y cómo no, a partir de ser el cartero del barrio, pues me quedé con el apodo de Juanito el cartero. Creo que tendré 100 años y, ¡me seguirán llamando así!

Cada carta, una historia, imagino…
La verdad es que el contenido de los sobres no lo puedo saber, aunque puedo imaginármelo a veces (Ríe). Si bien, es cierto que últimamente se reparten muchas citaciones, muchas facturas y cartas similares que no suelen ser muy agradables…

¿Entabla relación con los destinatarios o se limita a echar las cartas en el buzón?
Después de tantos años es inevitable encontrar sinergias con las personas. Cuando les llevas una carta te hacen partícipe de sus historias, a veces para mal, otras para bien. Yo creo que no cuesta nada ser amable, y si encima llevas una mala noticia, pues aún se agradece más.

Habrá visto de todo…JJUAN
He vivido muchas anécdotas y todas interesantes. Pero quizás la que se me quedó más gravada en la memoria, fue la de una mujer con casi noventa años que me invitó a un café con leche. Llorando, en la mesa camilla con su paño de ganchillo y brasero, me contó cómo sus hijos se pelearon en la Guerra Civil por ser de bandos contrarios. La historia me conmovió…

 ¿Cómo ha afectado internet al correo tradicional?
Internet ha perjudicado sin duda alguna. Pero yo creo que no lo ha hecho más de un 5%. Es cierto que el correo electrónico reduce los envíos, pero también hay una serie de compras por internet, domiciliaciones y demás, que requieren de correo postal, con lo cual, ha habido una parte positiva.

¿Qué tipo de gente sigue utilizando esta vía tradicional?
Especialmente gente de mediana edad o personas mayores. Las empresas privadas y administraciones públicas también lo usan muchísimo. De hecho, junto a la campaña de las postales de Navidad, cuando más faena hay es en épocas de elecciones, campañas de la seguridad social y Hacienda.

¿Todas las cartas llegan a su destino?
Yo diría que un 99,9% llegan. Del correo ordinario alguna puede perderse a causa de fallos humanos o mal uso de los buzones. Pero en general se da muy buen servicio y somos los únicos que gestionamos devoluciones. A parte, tenemos un servicio internacional envidiable, en tres días cruza el charco y tienes la carta el tu buzón.

 ¿Es duro ser cartero?
Sí, es duro. Se aguanta frío, calor y todo lo que te echen. Aunque no me puedo quejar, tengo trabajo y eso es mucho. He sufrido los recortes como todos los españoles, y además, a todos nos han aumentando las tareas dentro de nuestro horario, pero por suerte, gracias a este oficio tengo tiempo para pintar…

¿Pintar?
Sí, aparte de mi profesión de cartero también me dedico a la pintura, música y artesanía.

Cuéntenos…
Podría decir que es un tanto hereditario. Soy descendiente de Pedro Barcelona, un escritor murciano. Mi tío tocaba la guitarra; mi padre era pintor, artesano y lutier de violines; mi madre poetisa; y mi hermano pianista. Yo desde muy pequeño he sido artista, aún recuerdo como hice la portada de la revista del Colegio Tramuntana en conmemoración al último viaje en tranvía. Pinto con óleo, acrílico, acuarela y me encanta experimentar y aprender de los grandes pintores de la historia. He sido músico de heavy metal, estudié guitarra en el Taller de músics y el Conservatorio de Badalona. Pertenezco a un círculo de artistas del barrio y cosa curiosa que desde esta colina vi como se incendió el Liceo en el 1994.

¿Qué significa El Carmel para usted?
Todo. Aquí he nacido y he construido mi vida. Siempre me ha dolido que este barrio haya estado olvidado por las administraciones. Ya los jóvenes activistas de mi época tenían que ir a robar los columpios a otros barrios porque aquí no teníamos… Creo que el trato respecto a otros barrios de Barcelona no es equitativo. Yo como cartero, por ejemplo, siempre he reivindicado que merecemos una Oficina Técnica de Correos. Si un pueblo con 5000 habitantes la tiene, un barrio con casi 40000, ¿por qué no?

¿Conoce a Pat el Cartero? Tiene un cierto parecido…
(Ríe). Sí, lo conozco. Muchos niños me preguntan si Pat es mi amigo, otros directamente, ¡piensan que soy yo! Son unos dibujos animados con los que me siento identificado.

Si pudiera elegir de nuevo, ¿volvería a ser cartero?
Estoy muy orgulloso de mi trabajo, aunque no niego que me gustaría probar otras cosas…
juan2
¿Cuál es su mayor sueño?
Siempre lo digo, que mi mayor sueño sería poder meter cada día en cada buzón al menos cinco eurillos. Sé que solo sería una ayudita, pero nos iría muy bien a toda la gente del barrio del Carmel.

 

 

©FrankPebrett
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