RINCÓN DE ENTREVISTAS | PEPI ALEJANDRE, la taxista del Carmel

_9230051<<Llevé en mi taxi a Karmele Marchante envuelta en una estelada>>

Con tan sólo 6 años dejó su tierra, Extremadura, agarrada de la mano de sus padres, sus dos hermanas y su abuelo. Juntos iniciaron una nueva vida en el barrio del Carmel donde creció, estudió, se casó y tuvo a sus dos hijos. En los años 80, cuando aún era raro ver a mujeres taxistas, se sacó el carnet y convirtió el taxi en el sustento de su familia. Una mujer valiente que se enfrenta día a día al tráfico estresante de la gran Barcelona, en un mundo que ha sido de hombres durante muchos años, y donde ahora, ya las prefieren a ellas.

¿Ya no se extrañan cuando la ven al volante?
¡No! Es más, ¡ahora nos prefieren a nosotras! Me lo han dicho muchas veces. Por ejemplo, cuando se montan chicas jóvenes, se sienten mucho más seguras con una mujer al volante. Tenemos fama de ser más prudentes. Hace años no estábamos muy bien vistas, y aunque ha costado, por fin es normal ver a una mujer taxista.

¿Por qué taxista?
Es un oficio ideal para compaginar la vida familiar y laboral. Al poco tiempo de casarnos, mi marido y yo compramos una licencia de taxi. Fue él quien empezó con el oficio. Y yo, en 1986, me saqué el carnet y empecé también a hacer ruta. Los primeros años lo dejé un poco aparcado, tuve a mis hijos y me dediqué a otras cosas. Pero con los años decidí volverme a sacar el carnet y dedicarme a tiempo completo.


_9230029Todo el día en carretera…
¡Todo el día! Son muchas horas de cara al público, tráfico, estrés y, a más a más, lo que no se ve: limpieza, mantenimiento, reparaciones… Estamos en continuo riesgo de accidentes al pasar tantas horas al volante y, también, con la incertidumbre de no saber quién se te sube. Pero hay muchas cosas positivas. Eres tu propio jefe, tienes libertad de horarios para trabajar y estar con tus hijos, y te pasas el día conociendo a gente muy diferente. ¡A mí me encanta hacer el taxi!

Y mil historias que contar, imagino…
Barcelona tiene todo tipo de clientes e historias: el abuelo que va al médico, la chica que llega tarde al trabajo, los padres que van con los niños al colegio, los turistas…. De vez en cuando también se te monta algún famoso. En mi taxi he llevado a Pablo Iglesias, Berto Romero, Lara Dibildos, Javier Cárdenas, Jordi Sánchez… Y el año pasado, el día de la Diada, ¡llevé a Karmele Marchante envuelta en una estelada!


¿Usted es de las que da conversación?
Siempre intento ofrecer un servicio rápido y agradable a mis clientes, pero por desgracia, ahora se dan muy pocas conversaciones en el taxi. Todo el mundo aprovecha el trayecto para hablar por el móvil. Suerte que aún queda la típica abuela que te cuenta su historial médico y te habla de sus nietos… (Ríe).

¿Ha afectado la crisis al sector del taxi?
Sí, como al resto. Pero en el taxi juraría que con más ímpetu. Es uno de los pocos sectores que creó empleo. Hubo una avalancha de parados que se hicieron taxistas. Así que, menos clientela y más taxis circulando, ¡imagínate el panorama!

Oiga, pero ¿cualquiera puede ser taxista?
Pasando por un centro de formación y examinándose, puede aprobarse la credencial de taxista. Pero no todo es eso. Más allá del trámite también hay que valer. Son muchas horas de cara al público, hay que ser amable, tener mucha paciencia y mucha educación, y a eso, ¡no todo el mundo está dispuesto!

_9230005¿Sus hijos también han seguido con el taxi?
Mi hija estudió Derecho y es abogada, pero mi hijo, sí que ha seguido con el taxi. Así que, ahora, mi marido mi hijo y yo nos dedicamos al oficio, ¡estoy muy orgullosa por partida doble!

Cuentan que hace años los taxis no querían subir al Carmel…
Algunos dicen que era por miedo, pero no lo creo… Más bien pienso que tenían reparo en subir porque las calles no estaban asfaltadas, había muchas cuestas, y cuando llovía, los barrizales eran impresionantes. Los vehículos de aquella época no estaban preparados para eso.

Pero usted subió y de aquí no se ha ido.
Desde que vine en el 1970, no me he movido de aquí. El Carmel es el centro de mi vida cotidiana. Tengo a mi familia cerca, hago mis compras, paseo, puedo tomarme un café tranquilamente, ¿qué más puedo pedir? Tengo muy buenos recuerdos. Mi colegio Ruiz de Alda (ahora El Carmel), las fiestas del barrio con las atracciones en la plaza Pastrana, los inicios del mercado, y un montón de cosas más. El barrio ha evolucionado mucho, pero ha conseguido mantener esa esencia de pueblo donde todos nos conocemos.

El Fary acabó su carrera de taxista en los escenarios…
Yo no tengo vocación de artista, pero sí de taxista. Así que, ¡pienso jubilarme en el taxi! (Ríe).

_9230002©FrankPebrett
Fotos: Núria Millàs

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