RINCÓN DE ENTREVISTAS | GABRIEL MARTÍNEZ, un periquito de museo

DSC_8091<< El fútbol es la cosa más importante dentro de las cosas menos importantes >>

En 1962 el Real Club Deportivo Espanyol no ganó la Liga, pero nació Gabriel Martínez en el barrio del Carmel, un periquito que sentiría los colores de una manera muy especial. El RCDE para él es algo más que fútbol, forma parte de su vida. Lleva décadas alternando su trabajo de mecánico con la recuperación histórica del Club a través de su colección con más de 1000 piezas relacionadas con el mundo perico.

 

Usted que sabe de esto, ¿de dónde viene lo de “perico” o “periquito”?
Mucha gente cree que nos llaman periquitos porque en el barrio de Sarrià, donde entrenaba el Club a principios de siglo, había muchas palmeras con periquitos. Pero hay una hipótesis algo más probable que se remonta al semanal satírico futbolístico El Xut donde Valentí Castanys, un ilustrador humorista catalán, se mofaba de los pocos aficionados del Club llamándolos “cuatro gatos negros”. Coincidió, además, con la aparición de “Félix el Gato” que en Catalunya era conocido como “gat perico”, y de ahí, quedamos como “els quatre gats pericos” …

Lo suyo es el fútbol…
Mi padre y mi tío eran unos grandes aficionados al fútbol y socios del RCDE. Yo sólo jugué al fútbol de pequeño en Martí Codolar. Lo mío es militancia, es sentir el Club más allá del campo. Soy socio desde el año 1979 y mis hijos ya son la cuarta generación de pericos en la familia. Para mí el Espanyol es una fuente de satisfacciones. Me ha permitido ver el fútbol de manera diferente. No ganamos muchas copas, pero somos militantes constantes, comprometidos y con una rivalidad sana. Siempre me ha gustado vivir el fútbol en familia, con respeto y al margen de la política. El fútbol es la cosa más importante dentro de las cosas menos importantes.

¿Cuándo empieza su colección blanquiazul?
Desde bien pequeño el coleccionismo me ha llamado mucho la atención. Había coleccionado sellos, cromos, etc., pero nunca me había puesto en serio con algo. Fue en el año 2000 cuando encontré por casa algunas cosas antiguas del Club y mi hija me propuso iniciar la colección. Es una afición muy bonita que te atrapa. Siempre quieres más, conseguir lo que no tienes, lo más inédito, lo más antiguo. ¡Es emocionante!DSC_8075

¡Y ya tiene más de 1000 piezas!
Así es. Empecé a recopilar cosas en casa de familiares y poco a poco me fui metiendo en el mundillo del coleccionismo y conociendo a gente del sector. Me recorro mercados de antigüedades, anticuarios, tiendas virtuales en Internet, y cómo no, ¡los Encantes! Tengo muchísimas cosas curiosas del RCDE desde su fundación en 1900: diarios originales de las cuatro copas que ha ganado, cromos, carnets antiguos, documentación, fotografías, camisetas, bufandas, jarrones, libros, abanicos, sillas de los diferentes estadios…

¿Cuál es la estrella de su colección?
Hay muchísimas piezas que son verdaderos tesoros. Colecciono todo tipo de cosas, pero cada vez tengo más prioridad por aquellas que tienen un mayor valor histórico. Una de mis piezas más preciadas es una figura de barro de los años 20 del gran portero Ricardo Zamora. Es una reliquia que encontré casi por casualidad.

Usted tiene un museo…
(Ríe). De momento la colección es algo muy personal que comparto con amigos y curiosos, aunque he cedido piezas al Tour museístico del estadio del RCDE promovido por su fundación. Allí se pueden ver piezas mías como un cartel del Trofeo Carranza, una insignia de la época de la República, un calendario perpetuo, un banderín de Di Stéfano, otro de Kubala, y un libro histórico del 1928. También estoy en la comisión histórica del Club.

¿Comisión histórica? ¿A qué se dedica?
La comisión histórica del RCDE es un grupo de historiadores y coleccionistas que luchamos altruistamente por la recuperación de la historia del Club. Hemos participado en la producción de algunas zonas del museo y trabajamos, cada uno a su nivel, para que el Real Club Deportivo Espanyol recupere su lugar en la historia.

¿Se sienten apoyados?
Por nuestros aficionados sí, pero en general nos sentimos un tanto marginados por la propia sociedad catalana y por los medios de comunicación que siempre se apuntan al carro del ganador. En ocasiones parece que en Catalunya sólo haya un Club, y esto no es así, después del Barça hay vida. El Espanyol tiene una gran afición con casi 28.500 afiliados y más de 200 peñas por todo el mundo. La historia del Club, con más de un siglo de antigüedad, también es la historia de Barcelona y de Catalunya. Es curioso que, con todos los empresarios catalanes que tenemos, haya tenido que venir uno chino, Chen Yansheng, a comprar el Club y reflotarlo.

¿Hay mucho periquito en su barrio?
El Carmel es un barrio muy futbolero y hay muchos aficionados al Espanyol. Si tuviera más tiempo libre me gustaría montar una peña blanquiazul para disfrutar del fútbol y participar en todas las cosas que se hacen en el barrio. Me siento muy a gusto en el Carmel. Aquí me he casado, he tenido a mis hijos, tengo a mis amigos de toda la vida, es mi lugar de trabajo, y saludo a todo el mundo cuando voy por la calle ¡aunque no sean periquitos! (Ríe).

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©FrankPebrett
Fotos: Núria Millàs

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